Volar
E intentó volar de mil y una maneras. Subió a aviones, se fabricó alas de celofán, montó en globo y aladelta, se ató un millón de globos a sus muñecas, soñó con dragones, se tiró desde edificios y se deslizó por tirolinas.
Nada le funcionó.
Entonces comprendió que volar era un estado anímico, un sentimiento de dejarse llevar, soñar despierto, sonreír cada segundo y vivir la vida como si no hubiese mañana.
Lucía, domingo 28 de febrero de 2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario